Alternativa a la fantasmosis

—¡Pero, qué alegría verte! ¿Cuándo te has muerto? —No sé. Hará solo dos o tres días, porque mírame: no he…

La pesadilla de Zass el Cruel

Era la súbdita Arágnisis. Caía el atardecer. La súbdita Arágnisis no tardaría en llegar con la cena. Por un edicto…

Hoy soy Mary Shelley

En el Jardín de las Decisiones, más allá de la Puerta del Delirio, detrás del Monasterio, casi llegando al río:…

Puerta del delirio

—¿Hacemos una carrerita? —¿Quién me habla? —El uranoscópido pegado al otro dintel de esta puerta. Y tú, ¿eres de aquí?…

Pakita Holstein

Para Dolo. —No sé ni como me he muerto. Una bala sobrevoló una de las tres ventanas, que fueron envisilladas…

El diccionario de Lemprière

—¿Norfolk? No lo conozco y no me interesa. Yo no compro novelas que no me hayan recomendado personas de mi…

Dagoberta

Aunque Dagoberto nació Dagoberta, fue Dagoberto para pasar desapercibida. ¡Ay los medievos y similares! Las niñas se venden como rosquillas…